EDITORIAL

El caos y la anarquía no pueden seguir en el sistema educativo nacional. La nómina del Ministerio de Educación tiene que seguir su saneamiento, aunque sabemos que en esto  hay responsabilidad de las autoridades pasadas y de turno.

La crisis en el Ministerio de Educación se refleja también  en la Asociación Dominicana de Profesores y es intolerable que el presente año escolar  naufrague por la falta de tacto en ambos sectores.

Con los desastres de la naturaleza que obligan a suspender  docencia, y con los paros escalonados de los profesores, el año escolar pierde fuerza, aunque se podría  salvar algo, si autoridades y docentes fuman la pipa de la paz.

Fue una imprudencia del Ministro de Educación proceder a bloquear los salarios mensuales de cientos de profesores, sin tener la fuerza ni el poder para hacer cumplir sus reglamentos ni tener datos contundentes sobre cuales son los que cobran sin trabajar.

El diálogo y la concertación se deben  imponer. El Ministerio de Educación debe reponer los salarios de todos los profesores que fueron sancionados, y luego reunirse con la ADP para revisar caso por caso.

Pero también,  la ADP  tiene que saber que no puede apoyar a vagos profesionales ni a vividores que se escudan en supuestos servicios sindicales para cobrar sin trabajar.

El que recibe un salario sin impartir docencia, o realizar trabajos propios del sistema educativo, tiene que ser cancelado de inmediato. Esa es una obligación conjunta del ministerio y del sindicato que agrupa a los profesores, sobre quienes reposa el éxito o el fracaso del presente año escolar.