Recetas envenenadas

Editorial

Una nueva reforma impositiva sería peligrosa para la estabilidad social del país. Una receta impuesta por organismos internacionales puede ser generadora de discordias sociales.

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial son  responsables de muchas de las des-estabilizaciones que han ocurrido en estos países del tercer mundo.

Hace muchos años ocurrieron en casi toda América Latina las llamadas pobladas, en repudio por los reajustes fiscales y la eliminación de subsidios, dictados por organismos internacionales.

Es fácil hacer evaluaciones e impartir órdenes, cuando se está en una torre de cristal, lejos de las convulsiones políticas.

Ya el país fue víctima de esas recomendaciones, que llevaron a reformas fiscales y a reajustes en todos los precios de los alimentos, los servicios y las medicinas.

Eliminar subsidios es fácil de aconsejar para los tecnócratas de organismos internacionales,  que toman a estos países como laboratorios, pero que no plantean ayudas urgentes y necesarias  para resolver los graves problemas del hambre y la miseria.

Por el contrario, esos organismos sirven de columna a las grandes potencias occidentales que quieren extraer las riquezas naturales de estos países.

Hay ahora mismo muchas cargas impositivas que recaen sobre las costillas de todo el pueblo, pero los efectos mayores  recaen siempre sobre los más pobres.

De ahí que es hora de que se busquen soluciones para sanear y ampliar las cargas impositivas, pero sin una reforma echa a intención de organismos internacionales, que llevaría a la mayoría del pueblo a poner el cuello en la guillotina.

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