Por Cándida Figuereo

En un mundo convulso por el tirijala en diferentes aspectos, principalmente donde abunda el  yoísta que se cree el ombligo del universo, lo ideal es cogerlo suave y no marearse. Todo pasa y como llegamos a este mundo igualmente nos vamos….sin nada.

Nadie escapa a cometer un desliz, muchas veces de manera involuntaria. Lo importante en esos casos es superarlo y continuar el camino haciendo las cosas como Dios manda sin dejar de recordar que nadie es perfecto.

Nunca se debe dañar a nadie de manera expresa y…mucho menos ser egoísta porque alguien tengan un montón de equis cosas y usted no tengas nada. No le dé mente a lo que tienen los demás, no. Enfóquese en usted y en sus propósitos.

¿Qué deseas usted en la vida? Lo primero es enfocarse en lo  que anhela. A veces esto cuesta iniciar por el primer escalón, pero nada, no se amilane.

El dicho de que nadie es perfecto no quiere decir que no puedas llegar a la cima. Claro que puede. Figuran aquellas personas a las cuales todo les resulta fácil y otras que tienen que esforzarse, se derriban y lo intentan cuantas veces sea preciso hasta que lo logran.

Este esfuerzo le hace feliz y usualmente es modelo para que otros puedan darse cuenta de que con la ley del menor esfuerzo no se logra nada, pero si intentándolo cuantas veces sea preciso.

No importa cuál sea el objetivo de cada quien, sino que lo logres. Si te caes 100 veces, intenta 100 veces más levantarte.

Nadie es perfecto, pero lo que deseamos se puede lograr si nos enfocamos en conseguirlo. Y….sacas de tu corolario la palabra no puedo. ¡Claro que puedes!