Cristo de las Murallas. Ana Isabel Ramirez SanchezPascua de Resurrección

JUAN 20, 1-9 Fui a la funeraria, me paré frente al ataúd de mi querida amiga Chea, y cometí una estupidez ¿Cuál fue esa estupidez inexplicable para mí? Bueno, pues pensé que estaba muerta, y que en adelante sólo viviría en mi memoria…

Para una persona que ha creído en Cristo, esta es una niñada, una bobería, una estupidez.

En medio de mi tristeza por perderla “para siempre” (¡…!) no recordé que ella sólo había terminado esta pequeña etapa de su vida, y que su cuerpo sólo estaba descansando, después de haber dado tanta alegría y tanto cariño a los demás, hasta que un venturoso día despertará y nos volveremos todos a encontrar y a reír con ella por siempre.

Esto es lo que Jesucristo, en quien creemos absolutamente, nos ha asegurado de palabra y de obra, puesto que él fue el primero que resucitó al tercer día, según lo había predicho, y pasó cuarenta días apareciéndose a María Magdalena, a Pedro y a Juan, a todos los apóstoles, y una ocasión a más de quinientas personas juntas.

Mire amigo, usted y yo, al igual que todo ser humano tenemos un grito interior: no nos queremos morir, NECESITAMOS una vida que no esté amenazada por la muerte.

Pues ¡ya la tenemos!!!

Escuche al papa Benedicto XVI recordándonoslo:

“Fe en la resurrección de Jesús asegura que hay un futuro para cada ser humano… ¡Dios existe! Este es el mensaje real de la Pascua.

Cualquier persona que tan siquiera comience a intuir y a aferrarse de lo que esto significa, también sabe lo que
significa ser redimido para una vida eterna”

En realidad, gracias a nuestra fe en Jesús, ya hemos resucitado. Es lo que escribió San Pablo a los Colosenses: “Hermanos; ya que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspiren los bienes de arriba, no a los de la tierra… porque SU VIDA está con Cristo, escondida en Dios” (Col. 3, 1-4)

En efecto, la próxima vez que usted vaya a una funeraria y contemple el cuerpo de un ser querido, recuerde que él o ella, solo está descansando, porque su vida “está escondida en Dios” y algún día, no muy lejano volveremos a encontrar, a abrazarnos y a gozar de una felicidad indescriptible que no terminará nunca.

Esta es la gran noticia que nos ha traído Jesús el Hijo de Dios en quien creemos y confiamos plenamente

¡Hasta pronto mi querida Chea!

LA PREGUNTA DE HOY ¿QUÉ HAY QUE FAJARSE A LOGRAR PARA GANARME ESTA VIDA ETERNA?

Usted no tiene que “fajarse a lograr” nada, puesto que esta vida eterna es un regalo que nos hace Dios por los méritos de Jesucristo, su hijo amado.

La fe en Él es lo que nos salva, y cuando uno cree en una persona se lleva de lo que esa PERSONA dice: ¿No es esto lo más lógico del mundo? Cristiano es quien confiadamente entrega su voluntad a Cristo y en todo le pregunta: “¿Qué Tú quieres que haga…? Y vive conducido por esa voz interior.

“La vida del alma consiste en el abandono, y no en la conquista”
Teresa de Lisieux
Doctora de la Iglesia