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EDITORIAL

El vicerrector del Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, presbítero Mario de la Cruz, recuerda que el significado de la Semana Santa está trastocado por la ruptura familiar, la inestabilidad social y personal; el flagelo de la droga, la desorganización, el libertinaje y las políticas fallidas.

Además, el vicario episcopal de la Arquidiócesis de Santo Domingo considera preocupante la presencia de los antivalores, la exageración del secularismo, los matrimonios gays, el gran desorden en la sociedad y la eutanasia.

La queja del religioso no está lejos de la realidad que hoy se vive en estos tiempos, que en vez de ser tomados por la gente para meditar en familia y abrir los corazones al señor, la mayoría lo que hace es embriagarse y salir a las calles a poner en peligro su vida y las de los demás.

El teólogo, afirma que este es un tiempo de reflexión, profundización, introducción en el gran misterio del Señor Jesús, de su pasión, muerte y resurrección.

Es esta la semana donde se conmemoran los grandes misterios cristianos. Es la semana más importante para la fe y lo mismo debería suceder con todo ser humano que tenga temor de Dios.

Pide profundidad y devoción, sobre todo, en los tres días del triduo pascual, que comienza el Jueves Santo, con la celebración de la “Santa Cena del Señor”, sigue “el Viernes Santo”, que conmemora la muerte de Jesucristo y el “Sábado Santo”, para la Vigilia Pascual, en honor a la gloriosa resurrección del Señor, que es el Domingo.

El presbítero de la Cruz Campusano, indica que los males del país lo aportan la delincuencia, la corrupción, las amenazas de guerra; el aborto y otras cosas que están solapadas.

La solución a estos males es vivir la muerte con Jesús este Viernes Santo, lo que supone la muerte de los antivalores que tiene gran parte de la sociedad y al mundo, sumidos en el individualismo y el egoísmo.