EDITORIAL

En reiterada ocasiones hemos denunciado con preocupación, como la medicina en este país se ha convertido en un gran negocio, donde importa poco la vida del ser humano.

Una Seguridad Social que no arranca, médicos con 2 y tres trabajos, que no pueden sentarse a conversar con sus pacientes, porque además de las consultas tienen que pasar visitas en un centro de salud.

Como tienen tantos compromisos, con ninguno cumplen. Señores estamos hablando de la salud de un ser humano, donde en pleno siglo 21un médico toma apunte y levanta un historial en cualquier hoja de papel.

Todos médicos sebe que lo primero que debe hacer, con toda la paciencia del mundo, es sentarse para realizar una ¨historia clínica¨ del paciente a examinar, y esto debe hacerlo antes de ponerle un dedo encima y muchísimo antes de mandar a realizar estudios. Ya eso es parte del pasado.

Pero parece que a los médicos de la nueva generación, ya no se les enseña semiología médica- clínica que se define como la rama de la medicina que tiene como objetivo identificar los signos y síntomas y de este modo llegar a un diagnostico, solo que para llegar a una conclusión el profesional de la salud debe sentarse a conversar con el paciente y eso muy poco lo hacen.

La prisa con la que un galeno atiende a un paciente, tiende achacárselo todo a un virus o a una gripe, y por ello manda el paciente a su casa con un jarabe, peor de cómo llegó.

Con lo caro que sale una consulta médica, aunque usted tenga un seguro, el paciente no se interesará en volver, aunque sigue con el problema encima.

No nos parece extraño que alguien con título de médico, solo se centre al ver un paciente en sus pulmones, obvie realizar un análisis minucioso general y hasta se olvide de cual es el método clínico para diagnosticar enfermedades.

Ay de aquel que caiga en una emergencia de un centro de salud un día domingo y no tenga un médico de confianza a quien llamar que organice todo, conozca el sistema y lo que hay que hacer con un paciente, lo más probable es que las radiografías, sonografías y todo lo que es diagnostico por imágenes, sea ¨leído¨ por un médico no especialista en el tema, ya que los radiólogos brillan por su ausencia en fines de semana y días feriados.