La experiencia de México

EDITORIAL

Hay un cambio político que se está dando en América Latina. Se van los gobiernos de neo-izquierda y va resurgiendo la derecha. Ya  parece que están congelados los experimentos de los gobiernos de Venezuela y Brasil, mientras que en Cuba se esperan nuevos cambios.

Las recientes elecciones de México dan paso hacia el gobierno de un partido nuevo pero con rostros viejos, curtidos en la política, que cambiaron objetivos para poder alcanzar metas. Ligeras variantes de un izquierdismo moderado, que no habla de cambios, sino de concertación.

Mientras esa senda de cambios se va dando en América Latina, los partidos políticos dominicanos lucen que se encuentran con los pies atrapados en concreto. No dan  paso adelante, solo retroceden y tratan de ocultar realidades.

Ya paso la etapa de los grandes caudillos, y puede ser que sea la última oportunidad de los que surgieron a la palestra luego de la desaparición física de Joaquín Balaguer, José Francisco Peña Gómez  y Juan Bosch.

Los partidos nacionales son cuerpos añejos, que andan con bastón, con dirigentes que no tienen la fuerza de dar un paso al frente y abrir paso a las nuevas generaciones.

En México no se puede hablar de que surgieron nuevas caras. Puede ser la sigla nueva de un partido, pero su nuevo presidente y sus principales dirigentes tienen años accionando en la vida social de ese país.

Hoy lo que se necesitan son  cambios, nuevas variantes de tratar los problemas sociales y no elecciones  para repartir regalías por voto. Aquí sigue la esencia de  levantar la bandera del populismo para ganar unos comicios.

En vez de estar en las calles haciendo manifestaciones partidistas a destiempo, los partidos lo que tienen es que trabajar y presentar a la nación una clara propuesta de gobierno, que sea creíble y aceptable.

México y sus elecciones fueron producto de causas y coyunturas nacionales, y es cometer un gran error pensar que ese fenómeno, de una izquierda que se reinventa, se podría llevar a cabo en este país. Aquí no hay caras nuevas independientes  en la política, y las siglas no pasan de ser la formación donde se siguen aglutinando los viejos robles que no se quieren pensionar.

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