Por:Juana Mercedes

 

SANTO DOMINGO_ Los paseos por el casco histórico se encuentran dentro de las principales actividades que practican los turistas en la zona.

Santo Domingo fue el segundo lugar más visitado y el principal motivo fue conocer la cultura e historia que alberga la Ciudad Colonial, una visita que es planeada por los turistas antes de llegar al territorio nacional.

El interés de conocer la República Dominicana y su cultura crece con los años. En 2015 se estima que el país recibió la visita de más de cinco millones de turistas extranjeros, un millón más que en 2010. En este período el turismo cultural pasó de 3.6% a 7.4%.

La calle El Conde es una de las primeras calles construidas por los europeos en América y que data desde la fundación de la ciudad de Santo Domingo Por Frey Nicolás de Ovando  En 1502.

Con un trayecto de aproximadamente un kilometro comienza en la calle Las Damas

La calle según la costumbre europea que data de la edad media ha sido llamada coloquialmente de distintas maneras atendiendo a los iconos urbanos, “Real” “de la Carnicería” “Clavijo” “Imperial” “Navarijo” “Separación” “27 de febrero” y “El Conde” han sido algunas de estas designaciones.

No será hasta el año de 1859 cuando será llamado oficialmente “Calle De la Separación” nombre que conmemora la separación de Haití ocurrida en 1844 nombre que llevara hasta 1929 cuando será rebautizada como calle “27 de febrero”.

A pesar de estos nombres la ciudad se empecinaba en llamar a la calle como calle Del Conde por lo que en 1934 será nuevamente designada como calle “El Conde”. El Nombre del Conde es en honor a Don Meneses Bracamonte y Zapara Conde de Peñalva y conmemora la victoria contra la invasión inglesa de Penn y Venables (1655), en el lugar donde está El Baluarte existía una puerta cerrada o tapiada que el Conde mandó abrir y bautizo como puerta del Conde y de allí paso el nombre a designar la Calle.

Al temprano auge comercial de la calle contribuye el abandono de la isla y por ende de los puertos e importaciones por parte de la colonia, reinventándose un abastecimiento local proveniente del interior que desfilaban por dicha vía camino a los mercados.

Con el sardinel de la plaza y arreglo y nivelación de la calle, electrificación, tranvía ocupación y arreglo acondicionamientos de viviendas para comercio. A principios del siglo XX la calle comienzan edificaciones de importancia tanto públicas como privada la más importante de ellas el Palacio del Cabildo El arreglo con macadam el asfaltado y la tarvia durante la ocupación americana 1916.1924 consolidaría su posición de columna vertebral de la ciudad, en este periodo surgen edificio como Cerame en 1923.

Después de la danza de los millones, en el periodo 1924 1930 son construidos los primeros edificios de hormigón, Art Déco y edificios con ascensor en la República Dominicana, como el Edificio Baquero construido en 1927 y el Edificio Diez, Plavime Etc.

Durante el largo periodo de 1930 a 1961 la calle sigue su ritmo de construcciones remodelaciones de carácter privado y llega a ser la vitrina de la ciudad de Santo Domingo.

En el año 1962 comienza un deterioro de la calle habido principalmente a la inestabilidad política. En 1965 la calle es sede del Gobierno Constitucionalista convirtiéndose la Calle el Conde en referente de los sucesos militares de abril. La calle ha sido objeto de importantes reformas como edificio de parqueo y convertida en peatonal en el año de 1986.

En la actualidad en ellas se realizan importantes obras de remozamiento.

La calle que ha experimentado cambios apreciables en su oferta comercial pasando desde ser una calle de carnicerías y colmados y comidas servidas en la época colonial a una calle de destilerías y ventas de ron a finales del siglo XIX. En el siglo XX su orientación serian las farmacia y servicios médicos llegando en un periodo a tener trece locales de este género, con el repunte de la construcción la calle acogería el sector ferretero estableciéndose allí las más importantes firmas del genero.

A mediados del siglo XX llego a constituirse en una calle pluri comercial ligeramente inclinada hacia la moda, a inicios de los cuarenta la tendencia fue de lugares de entretenimiento bares cafés, clubes de noche como el ariete y el Hollywood y a finales de los cincuenta el cambio era hacia restaurantes especialmente de comida china.

En sus vitrinas se lucían las modas de temporada y se creó un aura mítica para la calle donde lo mejor de la sociedad capitalina realizaba sus actividades sociales y donde era impensable el circulación de manera no adecuada.

En la actualidad la calle acoge locales comerciales de nostalgia como la Cafetera Colonial que invoca la época de las grandes tertulias de la inmigración española, su oferta comercial hoy día es variada y casi siempre dedicada al turismo.