JCE y partidos

EDITORIAL

El número de diputados y senadores debe ser congelado. No hay un verdadero espíritu democrático creando nuevas plazas para legisladores. Por el contrario, hay que trabajar con los puestos existentes, que son suficientes para poder legislar.

Las plazas para síndicos y legisladores se crean en el país para satisfacer la demanda de expansión de los grandes partidos. No hay un sentir nacional de que haya pluralidad en las decisiones, sino tener votos para conseguir mayoría.

Además, de que antes que ser participativo, ganar una curul  en las elecciones se corresponde a un propósito meramente comercial-partidista de llenar cuotas, y los intereses de los dominicanos ocupan un lugar distante.

Las cámaras legislativas cuestan demasiado dinero al pueblo dominicano, por consiguiente desde allí tiene que experimentarse  una rebaja presupuestal urgente.

Hoy, la Junta Central Electoral no puede estar descuidando sus tareas principales, que son la de ir preparando las próximas elecciones generales. Se está tardando mucho en comenzar  con su cronograma, y de seguir así le puede caer el tiempo encima.

Una de las debilidades de la JCE es que en el país no hay un amplio organismo electoral de tiempo completo, sino que la mayor parte del personal es reclutado meses antes de las elecciones. Por eso, con unos empleados nuevos, hay que comenzar desde cero.

La JCE tiene que demostrar más autoridad. Los partidos están inmersos en sus luchas intestinas y quieren arrastrar a esa institución al ruedo de pelea.

Los miembros del máximo tribunal tienen que garantizar unas elecciones libres y democráticas, un camino empedrado, donde nada se regala y todo se consigue con trabajo y rectitud. Tienen que saber que su responsabilidad es con el pueblo y está por encima de los ligeros caprichos de los partidos políticos.

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