Félix Núñez

Por Félix Núñez

Qué fácil es el ejercicio de la política en este mal administrado país, pues esta se contrae a hacer todo lo que políticamente sea correcto, sin importar lo que diga o reclame un grupo en su intento por convertirse en vocero de la mayoría.

Mucha demagogia y ojos ciegos para la corrupción y la impunidad, “total todo el mundo lo hace”, “porque yo debo ser el bobo?” “si tengo ahora mi oportunidad, no la voy a desperdiciar”. Desgraciadamente así piensan muchos.

Así transcurren los años, gobiernos tras gobiernos y aunque aparezca  un “patriota” con agallas, no le hacemos  caso, para continuar el estado de cosas y no cambiar el curso del infausto destino que  vivimos los dominicanos.

Si alguien pide ser  diferente e intenta darnos clase de cómo se  vive con valores, con alta temperatura ética y seriedad, ese individuo téngalo por seguro que le caen las 7 plagas de Egipto. Cada quien entiende que si no mete la mano es un pendejo.

Así andamos. Nos han metido en la cabeza que todo el que va a un puesto público es a servirse y no a servir, algo que es sumamente lamentable, porque ese maldito mensaje llega a todos los segmentos de la población y está en el libre albedrío de cada individuo la forma de cómo lo asimila o aplica.

Muchos nos estrujan en los ojos la riqueza que tienen, la cual no resiste el más mínimo análisis o auditoria, otros se encargan de justificar la fortuna de quienes a todas luces se sabe que no lo sacaron de sus salarios. Gracias a Dios que todos sabemos que cada perro ladra por su hueso.

El presidente de turno, Danilo Medina, tiene la oportunidad de casarse con la gloria, dando una clara señal, de que ha llegado la hora de acabar con la corrupción de arriba,  de no ser así dejemos el cacareo, de estar pregonando y hablando de que actuaremos con manos duras, contra la delincuencia y la criminalidad que se da desde abajo.