EDITORIAL

El 63% de la población dominicana está por debajo de los 35 años, por lo que urge abrirle mayores espacios a la juventud en las políticas públicas y privadas, de cara a lograr un relevo con aptitud y  gallardía para enfrentar los retos inmediatos de la nación.

La juventud del país posee una cualificación superior a los países del área, sin embargo son muchas las barreras que se les presentan, a la hora de prepararse para el futuro, ya sea en una universidad el partido político en el que milita o para conseguir un empleo.

El peso de la juventud en la sociedad dominicana de hoy día debe ser determinante a los fines de planificar, decidir y ejecutar acciones públicas en procura del desarrollo nacional, tanto cualitativa como cuantitativamente.

En el país contamos con más de 500 mil jóvenes en las aulas universitarias y estudios superiores muchos de los cuales no saben que harán cuando salgan graduados, debido que no existe una política de Estado dirigida a garantizarle un empleo. No todos tienen la suerte de ser hijos de un funcionario o de un empresario.

La problemática juvenil ha sido una preocupación desde hace muchos años hasta de las grandes potencias, como el Reino Unido, JapónChinaCorea del Sur, países de América, incluyendo los Estados Unidos, ya que “más de la mitad de la población mundial tiene menos de 30 años”.

En el proceso de construcción de una democracia participativa, a la que se aspira, es fundamental el rol activo y protagónico de la ciudadanía, mediante su participación directa en el ejercicio de los poderes públicos, tal como lo consagra nuestra Constitución Política vigente.

Abrirle pasos a esa mayoría de jóvenes para que sean entes productivos en nuestra sociedad, es una tarea pendiente de quienes nos gobiernan, pues no podemos seguir con la mala práctica de formarlos y luego dejarlo con un titulo bajo el brazo y en el desamparo total.