El Partido Revolucionario Moderno –PRM- se apresta a asumir uno de los mayores retos de su joven pero fructífera historia, ser la diferencia, mostrar su madurez y capacidad ante el pasado de donde surgió, y convertirse, no solo en la única fuerza opositora contundente, sino además en la nueva opción de cambio social para los dominicanos.

Ante este sagrado y cívico ejercicio de democracia en el que se envuelve, como es la convención actual, el PRM debe verse así mismo y reconocer que mejorando en todos sus aspectos es la única manera que podrá luego mejorar la podredumbre de sociedad en la que el partido gobernante del PLD ha sometido a la República Dominicana, desde escándalos de corrupción, inseguridad ciudadana, descuido de la clase media y baja, desorden institucional, delincuencia en el seno de las instancias del poder, falta de justicia, promoción de la impunidad, etc.

Abocados a un proceso de elección interna, el PRM debe tomarlo como preparación a algo mayor, la transformación de nuestra sociedad dominicana, dentro y fuera de sus fronteras; y para ello, desde ahora, debe de enfocarse en la unidad intrínseca de sus miembros, de sus líderes y dirigentes, hasta sus estructuras y el más reciente de sus inscritos; debe transitar este tramo en la más sincera y profunda armonía, como un solo cuerpo, si queremos lograr más tarde conquistar, junto al pueblo, el poder de gobernar, pero para todos.

El mes de noviembre del 2017 es la página que se abre a la historia de la democracia nacional, donde el PRM, como máximo representante de las necesidades y aspiraciones de los dominicanos, debe jugárselas todas por todas, para salir airosos de este proceso y dar respuestas contundentes de que está en la capacidad de tomar las riendas descarriladas por el PLD del timón de nuestra nación. Y es sólo con orden, disciplina, armonía y unión fraternal.

Para poder barrer la calle, debe de estar limpia la casa primero, y por ahí debemos de empezar.

Que el PRM sea la fuerza motora que le dé un impulso a tantos jóvenes indecisos, a tantos adultos decepcionados; y sólo mostrando nuestra madurez, dejando atrás el fantasma oscuro del pasado llamado PRD podrá darle fe y esperanza a todos los buenos dominicanos, dignos hijos de los grandes forjadores de la patria.

¡Unidos lo lograremos, unidos en armonía venceremos!

Un partido Moderno para estos tiempos nuevos, con la verdadera revolución que necesita la patria…

¡Adelante dominicanos de buen corazón, ha llegado su momento, el momento del PRM!

¡¡¡La convención del PRM es el inicio de la reconstrucción de nuestra nación!!!

Antonio Gómez Peña.-

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