Crisis de la Educación

EDITORIAL

La crisis del sistema educativo, únicamente se soluciona con el diálogo. La realidad, muy dolorosa, es que hay una burocracia débil y prepotente, y un gremio anarcosindicalista y al cual solo le preocupan los beneficios económicos, y no la enseñanza de los muchachos que van a escuelas públicas.

Dentro de la realidad del sistema educativo dominicano, no se puede imponer una resolución por la fuerza, sino que tiene que ser consensuada. El ministerio designó a los directores regionales, y los maestros paralizan la docencia. Estamos en tierra de nadie.

Lo malo del área educativa es que no tiene mediadores. Tiene que salir a buscarlos fuera. Difícil una solución, cuando el gremio tiene más fuerzas que el ministerio. El esfuerzo de todos es para que se de docencia, y si hay chantaje con suspenderla, nada se puede hacer.

El ministro de Educación tiene que negociar, la ADP debe mantener una línea de ecuanimidad. Los dos sectores son prepotentes y altaneros, uno nombra y el otro para, y así no se irá muy lejos.

Los que van a las escuelas públicas son hijos de familias de clase media o pobre que no pueden pagar un colegio. La anarquía del sector público es insoportable.

Además, mientras se pelea por salarios o la designación de 18 funcionarios, nadie le está buscando soluciones a los graves problemas que tiene la docencia, con un sistema obsoleto y miles de profesores incapacitados.

El maestro siempre fue un forjador. Un apóstol, un segundo padre o madre. El orientador del niño y el consejero de los padres. Cierto que el maestro de hoy no acepta vestirse de harapos como el de hace unas décadas, y le importa que no le den el respeto que amerita tener en sus manos forjar a los nuevos ciudadanos.

La República Dominicana está cercada por las crisis y las carencias. Una creciente crisis económica, la ausencia de moral pública, la falta de ética, la entronización de la corrupción, los abusos ciudadanos. Todos estos factores nos mantienen a un paso del despeñadero.

Pero la sociedad es salvable aún, a todos nos corresponde luchar por rescatarla. El país que caminará sólido hacia un futuro placentero de desarrollo y paz, se comienza a construir hoy, y todos somos responsables de que se fracase o que demos pasos firmes hacia la felicidad.

You May Also Like