Corrupción y Justicia

EDITORIAL

La lucha contra la corrupción, no permite culpables favoritos, ni inocentes privilegiados. Se tiene que hacer un ejercicio independiente, objetivo y sin prejuicios, sobre lo que tiene que ser la aplicación racional de la justicia.

Con tantos tropezones que ha dado el sector judicial dominicano, no está ahora mismo apto y listo para conocer un proceso de esta envergadura. La justicia no podrá levantar una fuerte muralla contra las presiones de los sectores económicos, políticos y religiosos.

En la corruptela de los últimos años, sobre todo en lo que se refiere a los sobornos de una constructora brasileña, parece que están involucrados sectores políticos, religiosos, empresariales y  periodísticos, por lo que me parece el proceso se irá diluyendo en el camino.

Las acusaciones iniciales reseñan que hay implicados dirigentes de los partidos de la Liberación Dominicana y Revolucionario Moderno. Y tras bastidores se dice que hay pejes gordos de todo el espectro nacional salpicados, que no van a ser tocados.

La justicia dominicana muchas veces responde a una conformación por medio de cuotas políticas, por lo que todos los sectores partidistas tienen a su juez amigo. Además, en las cercanías de un proceso electoral, y con la campaña iniciada a destiempo, este expediente podría ser congelado.

Hay que hacer que florezca la confianza nacional en la justicia. Que no se le doblen las rodillas cuando se trate de un poderoso de turno. Que no sea un nuevo amagar y no dar, para meter miedo a dirigentes políticos y a grupos que quieren tener fuerza electoral.

Es un momento cumbre, para que la justicia muestre su independencia, si es que la tiene, los de a pie están cansados de ver como en este país, los expedientes pesados o cuando se trata de pillos de cuellos blancos  se congelan o caen en el precipicio del olvido.

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