Constitución e institucionalidad

 

EDITORIAL

La verdad es que la Constitución dominicana en pocas ocasiones ha tenido la fuerza que demanda el proceso institucional.

Ha sido un documento manoseado por los dictadores de sable, o por los déspotas ilustrados. Las intervenciones extranjeras convirtieron a esa constitución en un simple pedazo de papel.

A nivel local, la frase se le puede atribuir al doctor Joaquín Balaguer, porque él en la práctica y en la teoría llevó la Constitución a ser un pedazo del papel más degradado. Se imponía la fuerza de las bayonetas en sus gobiernos.

Hoy tenemos que luchar para fortalecer la Constitución. Que sea el alma y corazón de la nación. No se gana nada con panegiristas constitucionales que solo sirven para pontificar en charlas, tertulias y que no ponen su hombro al lado de los que luchan por lograr la consolidación de la democracia.

No podrá haber una constitución fuerte en el país, mientras las instituciones se muevan al capricho de los que en un instante determinado asumen el control de la vida pública. Parecería que se tiene una Constitución hecha a la medida, diseñada por un habilidoso sastre.

Por más que se quiera hablar de institucionalidad, si en un país la mayoría no sabe lo que es vivir en democracia, no podrá haber una Constitución fuerte.

Algún día se tiene que imponer el principio de la ley en la República Dominicana. Hoy estamos en un remolino salvaje que todo lo sumerge, todo lo destruye, y no permite que florezcan las instituciones.

La Constitución puede ser un libro sagrado, pero está escrito por hombres y son ellos quienes la violan, principalmente  los políticos que son los que deciden y quienes la mancillan.

You May Also Like