EDITORIAL

Los incontrovertibles hechos, son los que al final confirman o desmienten los discursos rebuscados y  palabrerías de los altos dirigentes de lo que queda de los partidos políticos.

Negar que nuestro sistema de partidos esté al borde del colapso, es querer tapar el Sol con un dedo, solo hay que ver los casos de lo que queda del Partido Reformista Social Cristiano y del PRD.

Por más que quienes hoy disfrutan las mieles del poder digan que la democracia dominicana es “un modelo envidiable”, los hechos a lo interno y fuera de las organizaciones políticas dicen todo lo contrario.

El descalabro de los partidos, está encaminando velozmente hacia un precipicio al sistema democrático dominicano y esto se debe en una parte, a que los viejos caciques no piensan en relevo y mucho menos en el futuro del país.

Mientras tenemos un grupo de gente negociando con la creación de partidos nuevos para luego actuar como  bisagras, por otro lado se nota claramente la ambición de poder de los grandes, un elemento que lo ha llevado a dividirse por simples apetencias personales.

Hoy no son más que mercaderes de la política, simples oportunistas capaces de justificarlo todo siempre que favorezca a sus intereses.

Llevan más de 10 años barajando una ley de partido que busca someterlos a la disciplina, pero como siempre han vivido del desorden, prefieren darle larga al asunto, para seguir como caballo desbocados, sin importar que nuestro débil sistema democrático se vaya al despeñadero.