EDITORIAL

El acoso sexual y la discriminación, no solo ocurre en los Estados Unidos, en oficinas de los jefes más poderosos, como el productor de películas Harvey Weinstein, el fundador de Uber, Travis Kalanick, o el creador de Fox News Roger Ailes.

De acuerdo a la Coalición de los Derechos de los Inmigrantes con sede en Nueva York, esto también ocurre en las lavanderías, las fábricas, los hospitales, los medios de comunicación  y muchos otros lugares de trabajo.

Mientras que la víctima de acoso sexual o discriminación, puede ser hombre o mujer (o un tercero), estadística-mente los principales acosadores son hombres y las víctimas son mujeres y este dato es válido para todos países de la región.

En el caso de los EE.UU, la organización dice que ha  tenidos mujeres que van a solicitar un servicio, algunas de ellas indocumentadas, que  han dicho: “Mi jefe me está acosando sexualmente y no sé qué hacer, porque yo necesito este trabajo.”

A todas las personas, no importa su estatus migratorio, tienen el derecho legal de trabajar en un lugar libre de acoso sexual y esto aplica para la República Dominicana, aunque en el caso de los EE.UU, por suerte hay varias agencias gubernamentales que pueden acudir para conseguir ayuda y protección.

¿Pero que es el acoso sexual? El acoso sexual es una forma de discriminación basada en género que crea un ambiente laboral intimidante, hostil u ofensivo; o es utilizada como base de empleo inicial u otras decisiones de empleo.

El acoso sexual puede ser visual, verbal o físico, incluyendo:

  • Comentarios o bromas sexualmente que son ofensivos; el acosador sexual puede ser un jefe, un colega de trabajo o alguien que no es un empleado, como un cliente.

También puede ser un propietario de una vivienda que está acosando sexualmente a una inquilina.

Esta reflexión de la Coalición de los Derechos de los Inmigrantes no solo aplica para quienes viven en los Estados Unidos, ya que no un secreto para nadie, que en el plano local son muchos los casos de acosos que se dan, pero son pocos los que son castigados y otros, a veces por temor, se quedan tras las cortinas.